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  • Foto del escritorObservatorio para la Defensa de la Vida

El crimen del líder indígena que pesa sobre el gobierno de Nicolás Maduro

Por: Redacción Pares




En los últimos años los indígenas de Venezuela han tenido que ver como la incursión de grupos armados en el territorio, algunos como el ELN quienes han acaparado la explotación del coltán, o de las propias disidencias FARC que se mueven con holgura a través de sus redes del narcotráfico. Hay voces que se han elevado no sólo ante esto sino al abandono, al silencio que existe por parte de Nicolás Maduro y del gobierno ante plagas que sufren las tribus indígenas venezolanas como el paludismo, la contaminación de sus ríos por culpa de la minería ilegal y la falta de escolaridad.


Uno de esos líderes se llamaba Virgilio Trujillo Arana y lo mataron. Pertenecía a los Piora, que han poblado este territorio desde antes que los blancos construyeran a su Dios. En su comunidad era conocido por su defensa del ambiente y el territorio que tenían en el Amazonas. Era el coordinador de los guardianes Uwottüja del municipio de Autana. Se habían organizado para frenar la tala de bosques, la contaminación de los ríos, la desidia del Estado. La llegada constante de extraños a sacar la riqueza de sus tierras.


Pero el 30 de junio del 2022 lo mataron en Puerto Ayacucho. Fue un crimen de odio. Le propinaron varios disparos en la cara. Era un crimen que traía un mensaje: los indígenas habían perdido la guerra contra los mineros ilegales, contra la maquinaria estatal, contra la vida y el medio ambiente. Habían asesinado a su guardián mayor. Antes de asesinarlo a Virgilio lo obligaron a subirse en un vehículo. Sobre el crimen no hay mayores detalles. La impunidad reina en el gobierno de Maduro. Según el portal Justicia-Verdad Venezuela, las acciones que se tomaron después del crimen no se caracterizaron por su efectividad. El director del cuerpo de investigaciones Científicas, Penales y de Criminalísticas, anunció en un escueto mensaje en Twitter que enviarían, desde Caracas, a expertos para investigar el tema. Han pasado dos años y no hay nada sobre el crimen.


Líderes y organizaciones indígenas han hecho plantones y han presionado para que den respuesta sobre el tema. El silencio es lo que contestan. Según los registros de Provea, al menos 47 indígenas pertenecientes a los pueblos Pemon, Warao, Jivi, Yanomami, Piaroa y Wayúu, han sido asesinados por agentes de la fuerza pública y actores no estatales -incluyendo presuntos miembros de disidencias de las FARC y el ELN-, desde 2010, en diversos conflictos que se han desarrollado en territorios indígenas bajo control militar o disputados por gobernanzas criminales.


Este abandono se muestra en el informe que presentaremos a continuación. La valiente denuncia de ODEVIDA muestra la hipocresía del régimen de Maduro con respecto al medioambiente y al cuidado de los pueblos indígenas. El discurso y los hechos son completamente contradictorios. Mientras condena al capitalismo por su afán de acaparamiento y su deshumanización, vemos a un gobierno que ha sido incapaz -o acaso cómplice- con los grupos armados que han acumulado montañas de dinero explotando los recursos naturales venezolanos destruyendo buena parte de sus ríos, de sus selvas frondosos y pasando por encima de líderes como Virgilio Trujillo.


Recomendamos, para un conocimiento a profundidad sobre este tema, la lectura del siguiente:



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